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Junio 14th, 2007

Clasificado bajo: Noticias de la Basílica — padrehugo @ 1:27 pm

Visita del Rector del Santuario de Esquipulas en Costa Rica

Del 22 al 24 de mayo tuvimos la agradable visita del Rector del  Santuario Nacional de Esquipulas en Guanacaste, Costa Rica, el Padre Elkin López quien vino en compañía de dos Arquitectos para buscar la información necesaria sobre los orígenes de la devoción al Santo Cristo de Esquipulas y tener suficientes elementos para emprender la obra de construcción de lo que será el nuevo Santuario del Santo Cristo de Esquipulas en Santa Cruz, Guanacaste, Costa Rica.  El obispo de la Diócesis nombró hace varios meses al Padre Elkin como Rector del ahora ya SANTUARIO NACIONAL DE ESQUIPULAS.  La parroquia fue elevada a dignidad de Santuario Nacional por el número de peregrinos y devotos que recibe buscando las bendiciones del Señor de Esquipulas desde el año 1803/4 y que cada día son más, especialmente en la festividad del 15 de enero.

Durante su visita el Padre Elkin y sus acompañantes aprovecharon la oportunidad para observar la atención espiritual que los monjes benedictinos brindan a los peregrinos que visitan la Basílica de Esquipulas así como el avance de los actuales trabajos de Restauración y Pintura que se vienen efectuando en la Basílica.

Deseamos que su visita haya sido enriquecedora y llene las espectativas que les motivó a emprender este viaje como peregrinos a la Basílica del Señor de Esquipulas.

Conozcamos un poco la Historia del Cristo de Esquipulas de Santa Cruz, Guanacaste en Costa Rica.  “(….) Cuando aquel hombre llegó a Guanacaste ya la barba le pintaba canas. Era flaco a fuerza de caminar, tenía la espalda corva de tanto cargar una pesada cruz de madera. Ningún vecino lo conocía de antes. Algunos lo vieron entrar al pueblo cargando un Cristo. Otros lo vieron apearse a beber agua, presentarse, darse el título de sacerdote del Cristo Negro de Esquipulas.

Poco después, cuando eligió un lugar para situar su nueva iglesia, no hubo persona de Guanacaste que no fuera a presenciarlo.
El sacerdote dedicó sus esfuerzos a edificar un sitio apropiado para el Cristo Negro, lo hizo con tal afán que dio ejemplo y no tardaron en verse los resultados, aparte del techo de madera de la nave de la iglesia, el sacerdote había logrado construirse unos aposentos contiguos espaciosos.

Al principio muy pocos cedieron al culto del “Negrito”, como la gente llamaba al Cristo, pero luego Guanacaste se dividió entre los que le rendían tributo y los que opinaban que el sacerdote barbado parecía más interesado en la avaricia terrenal que en la salvación de las almas.
De Guanacaste el rumor se extendió por Costa Rica, hasta llegar a la capital. Investigando, las autoridades de San José supieron que el sujeto era buscado en Guatemala por lucrar con el culto de una imagen de Cristo. Así fue como la policía tomó cartas en el asunto y se presentó en el pueblo de Guanacaste, para darle caza al avaro sacerdote.

Cuando llegaron a la iglesia, el guatemalteco no estaba y el Cristo había desaparecido.
Aquel día, la policía acordonó el pueblo pensando que el sacerdote estaba escondido dentro de Guanacaste. Se tomaron la noche y el día siguiente, revisaron casa por casa, dentro de las habitaciones, de los establos, en las calles, y nada encontraron. A la segunda mañana, cuando se juntaron en la plaza para retirarse, se hallaron con la sorpresa de que la imagen del Cristo Negro estaba allí. Los mismos policías corrieron el rumor: ninguno de sus centinelas había reportado que alguien entrara o saliera del pueblo, y, sin embargo, ahí estaba la imagen del Cristo, bien colocada en lo alto de un árbol.
Las autoridades de Guanacaste dispusieron que el “Negrito” fuera llevado al ayuntamiento para esperar órdenes de San José con respecto a su destino. Como no tenían dónde guardarlo, los policías lo metieron a una oficina que quedó cerrada bajo llave. … A la mañana siguiente el Cristo Negro estaba de nuevo en la plaza. La gente no podía explicárselo: la puerta había permanecido cerrada y no había ventana por la que cupiera el Cristo con todo y cruz.


Pero las autoridades dispusieron que se volviera a encerrar el Cristo y a la mañana siguiente el “Negrito” estaba de vuelta en la plaza central, bien colgado de un árbol. Entonces la gente supo que el Cristo quería quedarse ahí. Y ya no importó lo que dijeran en el gobierno en San José, ni en Guatemala.
El Cristo Negro tuvo entonces una segunda iglesia en Guanacaste, pero ésta hecha con el esfuerzo de toda la gente, que es la que actualmente sigue en pie.

1 Comentario »

  1. Soy estudiante de Arquitectura y estoy muy interesada en informarme acerca de la historia y los elementos conceptuales que motivaron a los arquitectos para inspirarse en el diseño del futuro santuario.

    Tuve la oportunidad de compartir una reseña al respecto con el padre Elkin, pero me gustaría ampliar un poco más.

    Si fueran tan amables de proporcionarme de alguna forma los datos de la investigación, les estaría enormemente agradecida.

    Gracias por la atención

    Comentario por Zully López Ruiz — Enero 18, 2008 @ 7:40 pm

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